Antes de establecer ciertos axiomas sobre la tarea del ontólogo en la modernidad, vamos a definir qué es la ontología. Mario Bunge define la ontología o metafísica como la cosmología general o ciencia general: es la ciencia que se ocupa de toda la realidad, que no es lo mismo que la realidad como totalidad o todo. Y señala a algunos autores con los que se encuentra de acuerdo, por ejemplo, Charles Sanders Pierce dice que el tema de la ontología es el estudio de las características más generales de la realidad y de los objetos reales. Y Richard Montague dice que la metafísica se ocupa de todas las preguntas de carácter general y fundamental respecto de la naturaleza de lo real. Y Bunge luego señala que la metafísica estudia los rasgos genéricos (no específicos) de todos los modos del ser y el devenir, así como las características peculiares de los principales géneros de existentes.
Para aclarar la duda si existe alguna diferencia entre en ontología y metafísica, pues Bunge no señala ninguna diferencia, ontología y metafísica son sinónimos, y su definición es la misma. Por consiguiente, el metafísico y el ontólogo tienen las mismas tareas.
A partir de todo esto también surge la pregunta si la ontología o metafísica es una ciencia. Esto puede confundir un poco. Para eso lo vamos a dejar planteado de la siguiente manera. Aunque el científico, dice Bunge, se dedica a cuestiones de hecho bastantes especificas, el ontólogo se ocupa de todos los dominios fácticos, se trata de un generalista, no de un fragmentista. Y menciona que la empresa del ontólogo es más ambiciosa y, por ello, también más arriesgada que cualquier proyecto científico. Sin embargo, ambas empresas no son mutuamente excluyentes y, en realidad, en ocasiones son imposibles distinguir: una pregunta científica muy general puede ser una pregunta ontológica especial. Bunge define la metafísica como una ciencia, pero una ciencia superior y, a la misma vez, una rama de la filosofía. Lo que quiere decir que la “ciencia” la que solo estudia lo especifico, nunca puede llegar a ser ontología o metafísica. Y, aun así, la ontología podría abarcar los temas de la ciencia. Por eso su similitud, por los temas que pueden llegar a estudiar.
Ahora bien, veamos los axiomas sobre la tarea del ontólogo (o metafísico) en la modernidad. Bunge dice que el ontólogo debe investigar los principales rasgos del mundo real tal como los conoce la ciencia y que debe proceder de un modo claro y sistemático. Y agrega que el ontólogo debe reconocer, analizar e interrelacionar conceptos que le permiten producir una representación unificada de la realidad. Y por realidad, Bunge se refiere en un sentido estricto como el mundo concreto.
Hay que agregar que la ontología planteada por Bunge requiere métodos científicos, es decir, su investigación procede a partir de un método tanto comprobable y refutable. Este método científico incluyen la utilización de ciencias formales: lógica y matemática.
Para finalizar, Bunge señala algunas pautas: Regulae Philosophandi more geométrico et scientifico (reglas del filosofar axiomático y científico)
R1 Tener en cuenta la tradición metafísica, pero sin contentarnos con ella: revisar y corregir el acervo tradicional de problemas y soluciones,planteando nuevos problemas e intentando nuevas soluciones a preguntas tanto antiguas como nuevas.
R2 Evitar las palabras que no transmitan ideas claras: la oscuridad no es un indicador de profundidad sino de confusión y hasta de fraude intelectual. En cuanto a las ideas confusas –todas las ideas lo son al nacer– inténtese refinarlas.
R3 Intentar formalizarlo todo: sea lo que fuere eso que es digno de ser dicho en cada disciplina teórica, incluida la metafísica, se lo puede y se lo debe decir con el auxilio de la matemática, en bien de la claridad y la posibilidad de sistematización.
R4 No confundir simbolización con mat matización: la taquigrafía no dilucida ni sistematiza. Un constructo no es exacto –y se lo puede considerar fraudulento, o sea flatus vocis, en lugar de un concepto genuino– a menos que se le asigne un estatus matemático definido (como conjunto, relación, función, grupo, espacio topológico o lo que fuere).
R5 Luchar por el rigor, pero sin permitir que éste mine el vigor: la exactitud es un medio, no un fin. Se trata de un medio para conseguir claridad, sistematicidad, fuerza [argumental] y controlabilidad. La insistencia en el rigor por el rigor mismo y al precio de resignar intuiciones profundas es un indicio de esterilidad.
R6 Explicar lo concreto por medio de lo abstracto, en lugar de a la inversa. Inviértase la recomendación de Russell, para reemplazar las entidades ≪inferidas≫ (no observadas, hipotéticas) por construcciones lógicas a partir de las impresiones sensibles. Imitar a los atomistas y a quienes investigan la teoría de campos. Admitir las propiedades observa-
R7 Mantenerse alejados del subjetivismo; evitar, por ejemplo, las definiciones formuladas en términos de experiencia personal. Ejemplo de estrategia a evitar: Whitehead (1920, p. 13) definió el concepto de hecho como ≪el punto de llegada indiferenciado de la percepción sensorial≫. Toda dilucidación ontológica, aun de conceptos referentes a fenómenos subjetivos, debe formularse en términos objetivos (sin alusión a un sujeto).
R8 No reificar lo que no sea una cosa y no tratar como una entidad independiente lo que no es sino el resultado de una abstracción. Por ejemplo, no hablar de sucesos aparte de las cosas cambiantes o como constitutivos de estas.
R9 Luchar por la sistematicidad: intentar construir teorías y establecer vínculos entre ellas. No introducir conceptos que aun no han sido dilucidados, salvo a modo de comentarios extra sistemáticos: proceder de manera ordenada y, si es necesario, axiomática. El análisis filosófico es indispensable, pero no basta y, en todo caso, se lo realiza mejor en el contexto de un sistema.
R10 Controlar no solo la consistencia interna de las hipótesis y teorías metafísicas, sino también su compatibilidad con la ciencia contemporánea e incluso su contigüidad a esta.
Aunque no los garantiza, el cumplimiento de estas reglas debe ayudarnos a desarrollar marcos ontológicos –y hasta teorías– orientados a la ciencia.
*Véase en Tratado de Filosofía Ontología I El moblaje del mundo